Llegué a mi residencia. Noe jugaba al futbolín en la sala de ocio. Estaba con unas chicas y chicos, entre ellos Ryan y Kurt. Valerie hablaba con las típicas pelotas de turno, que sólo le hacían la pelota para parecer populares. Entré en la habitación y me tumbé sobre la cama. Me eché las manos a la cabeza, estaba aturdida. Miré el reloj de mi muñeca, las ocho y media. Aún tenía que hacer un trabajo de lengua, mierda. Encendí mi portátil y me puse manos a la obra. Tuve la oportunidad de estrenar mis gafas nuevas para leer. Terminé el trabajo a eso de las diez y cuarto. Iba apagar el ordenador para ir a ducharme y prepararme para dormir cuando vi una petición para una videollamada. La acepté al ver que era de Donna. La imagen se volvió negra, hasta que por fin apareció el rostro de mi hermana.
-¡Abbie!- gritó y abrió los brazos, extendiéndolos hacia arriba.
-¡Donna!- la imité.
-Cariño, ¿qué tal todo por ahí?- preguntó acercándose más al objetivo de su cámara web.
-Todo va genial, ¿y papá y mamá? ¿y tú?- sonreí.
-Te echamos de menos Abbie.- hizo pucheritos.
-Y yo a vosotros, jo.- dije con tono de niña pequeña.- ¿Están por ahí?- moví la cabeza para ver si lograba verlos por detrás suya.
-No, han salido a cenar a un restaurante. Aquí sólo estamos Louis y yo. Saluda cielo.- se hizo a un lado para que pudiera ver a Louis a sus espaldas, sentado en el sofá bebiendo una cerveza. Hizo un gesto con la mano que le devolví. Se levantó y se sentó al lado de Donna.
-Me ha contado que hoy habéis estado juntos.- Donna me intentaba sacar algo.
-Sí, es verdad. Ha sido una grata sorpresa.- sonreí. Era verdad, siempre me gustaba estar con Louis, era muy agradable.
-¿Qué te ha parecido Harry?- dijo sin rodeos.
-¿Cómo? ¿Harry?- hice un momento de pausa, pensándome la respuesta.- Conoces a Kurt, ¿verdad?- evité su pregunta.
-Sí, desgraciadamente. Abbie, yo sé que te mereces más que ese estúpido. Harry es un buen chico.- Donna ni siquiera sabía que me pegaba, nadie excepto Harry y yo.
-Donna, no quieras ser mi casamentera. Yo quiero a Kurt, y si resulta que no es el correcto, lo aprenderé por mi misma.- respondí orgullosa por mi respuesta.
-Anda, que se nos ha vuelto filosófica.- saltó Louis provocando la risa de Donna y la mía.- Abbie, no seas cabezona. Tú puedes conseguir algo mucho mejor que Kurt, cómo Harry.- intentó convencerme Louis.
En ese momento, Kurt y Noe entraron en la habitación a grandes carcajadas. Louis, Donna y yo no les quitábamos la vista de encima. Sus rostros se volvieron serios bruscamente, demasiado brusco.
-Oh Abbie, no sabía que estabas aquí.- Kurt se acercó a mí y besó mi cabeza.
-Es mi habitación, ¿recuerdas?- dije irónica.
-Cielo, mañana nos vemos en el partido.- Donna desconectó su cámara web, después de despedirse moviendo la mano, al igual que Louis.
Apagué mi ordenador y me puse de pie. Cuando me di la vuelta, Noe estaba en el umbral de la puerta, despidiéndose de Kurt. Jugaba con un mechón de su flequillo, mientras movía la mano de un lado a otro. Me asomé a la puerta para despedirle, pero él ya no estaba. ¿Ni siquiera se había despedido de mí? Las cosas entre Kurt y yo ya no estaban iguales. Mientras que Noe se tumbó en su cama y suspiró. ¿Se estaba enamorando de mi novio?
-¿Por qué estás tan contenta?- me senté en mi cama, esperando su respuesta.
-No sé, he tenido un buen día.
-Ah.- no me fiaba de esa respuesta.- Bueno me voy a la ducha.
No esperé su respuesta, cogí mi neceser y me fui al baño. Me di una larga y relajante ducha. Ahora mi pensamiento era Kurt y Noe. ¿Qué había entre esos dos? No me fiaba ni un pelo, ni uno. Me puse mi pijama y me adentré en mi cama, la habitación estaba toda oscura. Noe y Valerie ya dormían. Me quedé dormida en nada de tiempo.
Esta mañana, en vez de que el despertador de Valerie me revelara de mis sueños, fue ella misma. Me agitó de un lado a otro. Abrí los ojos un poco, tapándome la cara debido a la claridad que entraba por las ventanas. Pude ver que Valerie ya estaba lista para el partido, ¡el partido! Miré el reloj de mi muñeca que había dejado la noche anterior, eran las diez. ¡No! Teníamos que estar a las diez y media en el otro lado del campus para empezar a calentar. Me levanté de un salto de la cama. Moví la cabeza de un lado a otro, buscando la camiseta y las calzonas. Entonces me di cuenta que Valerie la sostenía en la mano. Allí sólo estábamos ella y yo, así que no me lo pensé dos veces y me vestí allí mismo. Fui corriendo al baño para cepillarme los dientes y recogerme el pelo en una cola alta. Saqué las botas de baloncesto de mi armario y me las até fuertemente. Valerie me esperaba en la puerta de la residencia, al verme por el pasillo, salió corriendo. Yo la seguí también dando un gran sprin'. Cruzamos todo el campus, llegamos a la puerta del complejo y entramos. Todas estaban estirando. La mirada de nuestro entrenador se fijó en nosotras, algo enfadada. Miré el reloj de mi móvil, eran menos veinte, sólo llegábamos diez minutos tarde.
-Jones, Thatcher.- así era el apellido de Valerie, Valerie Thatcher.- Llegáis tarde.
-Vamos, sólo han sido diez minutos mister.- replicó Valerie.
-Os la dejo pasar, pero porque es un partido de final four. Pero la próxima no jugáis.- respondió volviendo su mirada a las demás.
Nos pusimos a estirar con las demás.
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