martes, 18 de junio de 2013

Capítulo X ~

Me quité las manos de la cara y le dirigí una mirada de desesperación por su comentario. Él jugaba desanimadamente con sus nudillos. Me levanté resoplando para ir al baño. Abrí el grifo y me eché un poco de agua en la cara. Estiré mi rostro con las manos, mirándome al espejo. Era horrible, debía de dejar a Kurt ya, pero... Algo me lo impedía. Ese algo eran los celos que provocaba Kurt en Harry. Volví a mi habitación, intentando buscar una disculpa para Harry, pero no sé porqué le tenía que dar una disculpa. Entré en la habitación y me tapé los ojos con una mano, como si no quisiera verle la cara mientras me disculpaba por algo que no tenía nada de malo.
-Harry, yo...- al notar el silencio de la habitación, me quité la mano de los ojos, Harry no estaba allí.
Pero era imposible que Harry se hubiera ido, no había escuchado ningún portazo. Miré a ambos lados, en su busca, pero no sirvió para nada. Me senté en mi cama y miré por la ventana. Entonces me di cuenta de que antes no estaba abierta. ¿Por qué tenía esa manía de irse por la ventana? Me reí sola en aquella habitación.
Me encontraba en mi cama, eran las cinco, y no tenía nada que hacer. Escuché la puerta abrirse, y, a continuación, cerrarse. Escuché los suspiros de Valerie. ¡Valerie! La había dejado sola, oh dios. Salté de mi cama y me fui a abrazarla.
-¡Valerie! Lo siento mucho, de verdad, no debería de haberte dejado allí sola.- le abracé fuerte, sin obtener el mismo gesto de ella.
-No pasa nada, algo tendrá ese chico para que me dejaras tirada...- Valerie soltó su bolso en la cama.
-¿Estás enfadada?- le busqué los ojos, pero no había manera de encontrarlos, tenía la cabeza agachada.
-No, para nada.- fingió una sonrisa.- Y, ¿qué tal?- se sentó en mi cama, como la que no quiere la cosa.
-¿Qué tal? Horrible. Kurt está mucho tiempo con Noe y no la trago...- suspiré sentándome a su lado.
-¿Y con Harry?- miró por la ventana con una mirada profunda.
-¿Harry? ¿Qué pasa con él?- la miré extrañada, ¿que quería saber de él?
-Que si te pica...- bajó la mirada a sus pies.
-¿Cómo que me pica?- reí escandalosamente intentando calmarme.
-Que si te gusta Abbie.- paró su mirada en mí, mirándome muy seria.
-¿QUÉ? NO.- volví a reír escandalosamente, intentando ocultar mi mentira.- Para nada.
-Ah, genial, es que a mí sí.. Y no sé, yo ya me hubiera lanzado, ya lo sabes, pero bueno, ahora sé que tengo vía libre.- sonrió y me abrazó no sé por qué razón.
Me quedé con los ojos abiertos como platos, ¿qué acababa de pasar? En un segundo había perdido toda mi oportunidad con Harry. Valerie conseguía a cualquiera que quería, yo en cambio... No lo tenía tan fácil como ella. Me aparté de ella, aún impactada por aquella noticia.
-Yo... voy a por un café.- salí de la habitación, apoyándome en el quicio de la puerta, debido al mareo repentino que me había entrado.
-Voy contigo.- Valerie se levantó de la cama sonriente, como siempre.
-¡NO!- la paré con la mano, haciendo que se asustara.- Quiero decir, quiero estar sola Valerie. Después nos vemos.- salí al pasillo y me apoyé en la puerta.
Suspiré y miré al techo de aquel pasillo. ¿Por qué tenía que pasarme todo aquello a mí? ¿Por qué tuve que conocerle?
Llegué a la cafetería en lo que a mí me pareció una eternidad y dejé caer mis codos en el mostrador, sentándome en uno de los taburetes.
-¿Qué te pongo Abbie?- Zayn era un chico moreno más o menos de mi edad, nunca se lo había preguntado.  Estaba a cargo de aquella pequeña cafetería en medio de la universidad, negocio familiar. Fue uno de mis primeros amigos al llegar a la universidad, iba con regularidad allí.
-Me apetece un licor, ¿tienes alguno que me sirva?- en la Universidad no dejaban que se sirviera alcohol, así que, como Zayn era amigo, pues tenía una botella para casos especiales.
-¿Y eso? ¿Qué te pasa?- rió.- Sólo tomas licor en ocasiones especiales.- rápidamente me sirvió el licor deslizándolo por la barra, me encantaba eso que hacía, parecía del Oeste.
-Chicos.- me acabé aquel chupito de un sorbo, tosí fuertemente por el contacto de aquel líquido ardiente por mi garganta.- Gracias.
-¿Es Kurt? Te comprendo.- limpió el vaso en el que acababa de beber.- El otro día lo vi muy acaramelado con la nueva.- dejó el vaso en el estante con los demás.
-¿Acaramelados? ¿Es que los viste besándose? - adelanté un codo, acercándome más a Zayn.
-No, simplemente hablaban mientras bebían un café. Y lo mucho que se tocaron fue un abrazo, pero a Kurt le brillaban muchos los ojos al mirarla, yo que tú, tendría cuidado.- apartó la mirada de los vasos y me sonrió intentando darme esperanzas.
-Todo es una mierda, yo soy una mierda.- suspiré y volví a ocultar mi rostro con mis manos.- Estoy destinada a morir sola.- aparté lentamente las manos de mi cara.
-Sólo si tú quieres.- susurró a escasos centímetros de mí.

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