martes, 25 de junio de 2013

Capítulo XVI ~

Salí de la sala acompañada por el médico. Louis y Donna se levantaron de sus asientos de espera al verme en el pasillo. Donna se fue hacia a mí.
-¿Qué te han dicho?- el tono de preocupación de su voz era palpable.
Le iba a responder, cuando Harry entró corriendo por los pasillos del hospital, esquivando a una enfermera que iba con un carrito de medicinas. Por poco lo tira, lo que me hizo sonreír levemente. ¿Qué hacía aquí? ¿Cómo sabía que estaba en el hospital? Qué extraño, aunque seguro que Louis lo avisó. Jadeando, se interpuso entre Donna y yo. 
-¿Te ha pasado algo grave?- me cogió de ambos brazos y me los despegó del cuerpo, para así inspeccionarme mejor, entonces, encontró el esparadrapo en mi antebrazo.- ¿Y esto?
-Es donde me han pinchado.- respondí como si nada, al ver su cara perdida se lo expliqué.- Me he hecho unos análisis, porque no recuerdo nada de lo que pasó anoche. 
-¿No recuerdas nada?- dijo decepcionado.
-Nada.- me encogí de hombros, también estaba decepcionada, quería acordarme de ese maldito beso.
-¿Y qué te ha dicho?- volvió a preguntar Donna.
-Dice que seguramente sean reinoles, una droga que te hace olvidar. Pero prefiere ver los análisis antes de confirmar nada.- me llevé la mano al esparadrapo y di un pequeño saltito debido al dolor. 
Harry parecía no asimilar eso de que no me acordara de nada, y Louis y Donna estaban aliviados de que no fuese nada grave con efectos secundarios. 
-¿Vamos?- Louis caminó unos pasos y se detuvo en seco al ver que Harry no se movía.
Yo iba a seguir a Louis, cuando el me cogió del brazo en el que no me habían pinchado. Me miró a los ojos pidiéndome que le esperara.
-Id vosotros, ahora vamos.- se sentó en una de las sillas del pasillo, mirándome atentamente. Me senté a su lado, incómoda, porque ninguno de los dos hablábamos.
-¿Nada?- volvió a preguntar, parecía que no se lo quería creer.
-Nada.- empecé a mover la pierna, de manera irritante, lo admito. Pero era debido a los nervios, hasta que Harry puso la mano sobre mi pierna para pararla. Admito que mi piel volvió a arder, como cada vez que su piel y la mía entraban en contacto.- Lo siento.
-¿Alguien te ha contado lo que pasó?- sus ojos no dejaban de mirar penetrantes en los míos, lo que hacía que me costara mirarlo directamente.
-Sí, Valerie.. Pero le falta un trozo de la historia.- dije armándome de valor.- Esta mañana me desperté al otro lado del campus, ¿sabes por qué fue?- lo miré a los ojos, oh dios, qué preciosidad. No entendía porque estaba trabajando de repartidor cuando podía ser modelo para cualquier línea de 
lencería masculina. 
-Estabas muy borracha.- aclaró primero, haciendo que me avergonzara.- Sólo querías mirar las estrellas, así que no me pareció mala idea y me tumbé contigo a verlas. Una mala noche para tumbarse a ver las estrellas.- rió, mirando al techo, recordando la situación.- La noche estaba muy despejada y solo había una estrella en todo el cielo.- su mirada pasó del techo a mis labios y después, volvió sus preciosos ojos esmeralda en blanco.
-¿En serio?- me tapé la cara para que no pudiera ver como me ruborizaba. 
Un calor inmenso entró por mi cuerpo, así que me remangué las mangas del chándal. Vi que Harry tenía el mismo calor que yo y se remangó también. No pude evitar mirar su brazo, tenía una gran brecha que ocupaba casi todo su antebrazo. Mis ojos se abrieron como platos, él se fijó e inmediatamente se puso las mangas bien.
-¿Qué tienes ahí?- le remangué la manga y me fije que la brecha ya estaba cosida.
-Nada, de la moto.- se la intentó bajar de nuevo, pero no le dejé.
-Esto no es una quemadura Harry.- fruncí el ceño, provocando que se riera.-¿Qué pasa? ¿Tanta gracia te hacen las brechas?
-No es eso, simplemente, me gusta verte fruncir el ceño, estás muy guapa.- dijo sonriente, apartándome un mechón de pelo de delante de mi ojo.
Me quedé absolutamente engatusada por esos ojos verdes. Hasta que al fin reaccioné.
-Harry, ¿esto es de anoche? ¿De la pelea con Kurt que Valerie me habló?- pregunté, desesperada y preocupada a la vez.
-No, de verdad te digo que es de la moto.- sonrió pícaro, como si me estuviera buscando. 
Sin darme cuenta, volví a fruncir el ceño. Hasta que me di cuenta de que él volvió a reírse al verme con el ceño fruncido y me relajé. 
-Tendré que confiar en ti.- me levanté, pero su brazo volvió a jalarme al asiento.
-No he terminado.- dijo con esa sonrisa pícara que dibujaba su rostro, después, desapareció.- Valerie te contó lo del....- hizo un gran momento de pausa, que yo proseguí porque creía que nunca lo diría.
-¿Beso?- dije con un hilo de voz.
Él se limitó a asentir con la cabeza, y yo le hice un gesto afirmativo. Él sonrió, pero yo estaba mal. No quería que alguien me lo tuviera que contar, yo lo quería vivir y después acordarme. 
-Entonces...- Harry se acercaba poco a poco, como si se creyera que ya me tenía, aunque así lo era. 
Me apartaba poco a poco, con suavidad, pero Harry seguía acercándose a mí hasta el punto de que tuve que pararlo poniéndole mis manos en su pecho.
-Harry, tú mismo has dicho que estaba muy borracha...- susurré.
Él se apartó bruscamente y se fue a paso ligero, dejándome allí sentada, sola, mientras miles de pacientes venían de aquí y allá. Una anciana de unos setenta y algo de años se acercó a mí, había estado todo el tiempo presente.
-No te preocupes, si te quiere, volverá.- me sonrió y me acarició la mejilla.
-Gracias.- dije con un hilo de voz.
Aquella caricia me dio fuerzas suficientes como para levantarme. La amabilidad de aquella anciana sin apenas conocerme de nada me sorprendió. ¿Por qué se había enfadado tanto? Yo sólo quería estar sobria cuando le diera un beso, ¿era tanto pedir? Ahora lo estaba, pero tenía miedo. Tenía miedo de no conocerlo lo suficiente, de que después me decepcionara... igual que Kurt. Oh Kurt, cuando lo viera, le armaría una buena, o eso tenía en mente. Salí del hospital, Harry acababa de arrancar su moto y de desaparecer por la carretera, mientras Louis y Donna me miraban serios. 


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