lunes, 24 de junio de 2013

Capítulo XV ~

Di unas miles de vueltas por aquel pasillo. ¿Qué quería hacer? Ver a Harry, era obvio. Pero cuando le viera... ¿qué le iba a decir? Lo siento, ayer estaba borracha y no sabía lo que hacía, haz como si no hubiera pasado. Ojalá fuera tan fácil como lo parecía en mi cabeza, pero no era así. Después de querer ver a Harry, lo segundo que quería era ver a mi hermana, siempre me aconsejaba muy bien. Decidida salí del campus, le tenía que dar una disculpa por lo del partido. Cogí un autobús. La mirada se me quedó perdida a través de la ventanilla, intentando recordar aquel beso con él... Pero nada, no había ningún resultado. No me había dado cuenta, pero el autobús ya había llegado a la estación más cerca de la casa de mis padres. Sí, resulta extraño que siendo la hermana mayor siga viviendo con mis padres, pero el sueldo de Louis de cartero y el de ella de cajera en un supermercado no era suficiente teniendo la boda por delante. Después de la boda y ahorrar un poco, podrían comprarse una casa. Bajé con lentitud, mi cuerpo no tenía fuerzas ni siquiera para andar. Anduve por las calles inusualmente vacías de Malibú, me subí la capucha de la chaqueta del chándal, me hacía sentirme mejor. 
Llegué a la puerta, di un gran suspiro, intentando quitarme los nervios de encima. Llamé al timbre y al momento, mi hermana apareció. Al verla, me eché a sus brazos, no me gustaba estar enfadada con ella.
-Abbie.- me devolvió el abrazo.
-Soy una estúpida Donna, lo siento por lo de ayer, soy un real estúpida.- dije aún abrazada a ella. 
-Discúlpame tú a mí, por llevar al primo de Louis aunque tú no quisieras.- noté que su voz se quebraba, y le di unos golpecitos en la espalda, intentando así animarla.
-No, tú no tienes la culpa, me tengo que quitar esa estúpida manía.- le di un beso en la mejilla y me aparté de ella.- Quería hablar contigo...
-¿Qué te pasa?- se sentó en el sofá, poniendo la mano a su lado para que me sentara.
-Ayer fui a una fiesta...-me miraba los nudillos, acariciándolos uno a uno.
-Eso no es malo Abbie.- rió.- Eres joven, es normal.
-No es eso... es que...- no sé por qué me resultaba difícil continuar.
-¡Vamos! Dilo de una vez Abbie.- Donna parecía divertida.
-¡Me dieron un vaso con un refresco nuevo, lo cogí y ya no recuerdo nada más!- me di cuenta de que le había gritado, por su cara de asustada y que tenía la cara roja como un tomate.
-¿Cómo? ¿Te han drogado?- me cogió de las manos y me miró comprensiva.
-Sí, bueno, no lo sé, dios.- me eché las manos a la cabeza.
-¿No tienes a nadie que te haya contado que pasó anoche?- me preguntó.
-Sí, Valerie me lo ha contado todo, bueno, lo que ella pudo ver...- recordé que me desperté en el otro lado del campus.
-¿Y qué te dijo?-estaba como si fuera un cotillón, cosa que me molestó.
-Pues... que cogí una borrachera horrible, y.. Kurt y otra chica se estaban besando y la cogí por los pelos. Entonces Kurt me pegó y Harry me defendió.- dije intentando recordarlo todo pero sin resultado. 
-Espera, espera, ¿Harry estaba allí?- sonrió levemente, como diciendo que al final acabaríamos como ella quería.
-Sí, fue acompañando a Valerie.- contesté seria, cambiando la cara de Donna.
-Ah..- dijo con decepción.- Bueno, ¿y quién ganó?
-Ninguno, la policía intervino.- me encogí de hombros.- Harry salió y Zayn, el chico con el que iba acompañada- aclaré- lo convenció para que no siguiera la pelea fuera, que nos fuéramos. Entonces Harry me cargó hasta la Universidad porque estaba muy borracha como para andar, cuando llegamos me bajó al suelo y, debido a mi borrachera,- dije en tono seria mirándola a los ojos evitando cualquier tipo de burla de ella hacia a mí.- lo besé y él no se opuso. Después me desperté en el otro lado del campus, ya no sé nada más.
Donna empezó a sonreír maliciosamente y después me dio empujoncitos, como si fuéramos niñas.
-¡Donna! Estaba borracha.- le di un empujón que casi la tiro del sofá.
-¡Pero él no se apartó!- dijo aún sonriendo. Al ver mi cara seria, se levantó y cogió su bolso.- Vamos al hospital, a que te hagan unos análisis para ver que te metió la zorra esa en el vaso.- abrió la puerta y me hizo un gesto para que la siguiera.
Bajábamos las escaleras del edificio cuando nos encontramos con Louis.
-¡Louis!- Donna corrió hacia a él para besarle. 
Yo me limité a hacerle un gesto con la mano, él me imitó. 
-¿A dónde vais las dos?- preguntó Louis.
-Al hospital.- dijo Donna cambiando el tono de voz, parecía que no quería ir conmigo. 
-Si quieres voy sola, quedaros vosotros dos aquí, ya tengo veinte años ¿eh?- me dirigí a la puerta y Donna me cogió del brazo.
-De eso ni hablar.- Donna me echó hacia atrás y me abrazó, despeinándome.- Todavía eres mi hermana pequeña.
-¿Te ha pasado algo grave?- me preguntó Lou preocupado.
-No, sólo tengo que ir a hacerme unos análisis.- contesté.
Los tres subimos al Porsche de Louis, nadie habló en todo el camino, lo cual me resultaba incómodo. Llegamos al hospital, allí una mujer con una bata blanca me llevó a la planta de arriba para sacarme un poco de sangre. Dejé a Louis y a Donna abajo. 
-¿Qué te pasó exactamente?- preguntó el médico mientras preparaba la aguja.
-Me dieron un vaso con un ''refresco''- hice comillas con las manos- y después de darle un trago, no recuerdo nada más.- me encogí de hombros.
-Ah, es muy común en todos los jóvenes. Normalmente, se drogan ellos mismos.- rió- Por lo que cuentas, te dieron reinoles, una droga que te hace olvidar. Pero vamos, tendremos que esperar al análisis para asegurarnos.- me sonrió y me puso una mano en el hombro, en señal de empatía. 

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