No pude evitar sonreír.
-Buenos días.- dijo él, con la voz dormida y aterciopelada, algo que hizo que mi estómago volara.
-Buenos días.- contesté por fin, con una gran sonrisa. No había mejor forma de despertar.
-¿Sabes que estás preciosa dormida?- susurró, como si no quisiera que nadie lo oyera.
-¿Me has estado observando?- noté como poco a poco me ruborizaba.
-Sí, era inevitable.- me sonrió y se destapó.
Con la claridad del día, pude ver todo su perfecto cuerpo tapado solo por aquellos boxes. Cerré los ojos, para no ponerme más nerviosa de lo que estaba. Una vez que escuché sus pasos andar hacia fuera, los abrí. Salí, esperando que ya se hubiera vestido, pero no era así.
-¿No te piensas vestir?- dije girando la cabeza, divertida por aquello.
-No, estoy más cómodo así.- se encogió de hombros mientras echaba en un vaso leche.-¿Quieres?
-Está bien.- me senté en la barra y él me sirvió mi vaso.
-¿Vas a venir hoy a pedir el trabajo o qué?- le dio un trago a su vaso, tan grande que se lo bebió entero.
-No, hoy no.- empecé a jugar con el borde del vaso.- Además, el sábado voy a las pruebas.- suspiré.
-¿Qué pasa? ¿No quieres ir?- se sentó a mi lado, verlo tan comprensivo me encantaba.
-Sí quiero,además, si me cogen, tendré que vivir en Londres.
-Pero eso está bien ¿no?- dijo algo apenado.
-Sí sí, está perfecto. Lo malo es que no creo que me cojan. ¡Sí hasta me puse nerviosa cuando viniste tú!- me eché las manos a la cabeza.
-No te desanimes.. Seguro que te cogen, además, yo estuve todo el partido. Antes de que te dieras cuenta de que estaba, lo hiciste espectacular.- me sonrió y me acarició la mejilla, como yo hice con él anoche. Me ruboricé y los latidos de mi corazón se aceleraron.- Yo mismo me voy a asegurar de que vayas, seguro que lo haces genial.- se levantó y se fue a vestirse a su cuarto.
Salió con el uniforme puesto, se colocó bien el casco y abrió la puerta.
-Me voy a trabajar, luego te veo.- me sonrió y cerró la puerta.
-Adiós.- dije aunque no me oyera.
Escuché el motor de su moto y después alejarse. Me bebí lo que quedaba en mi vaso y me vestí, colocándome en el cuello el collar que me había regalado Zayn. Miré el reloj, eran las diez y media de la mañana. ¿Quién iba a comer ahora pollo? Bueno, tonterías de su jefe o jefa. Salí para visitar a mis padres y contarles todo lo sucedido. Mi madre se enfadó porque me habían expulsado, y mi padre por quedarme en casa del primo de Louis, sin que él lo conozca. Así que iba a venir mañana a hablar un rato con él, encima de que me acogía en su casa, le iba a hacer pasar por tener que hablar con el cascarrabias de mi padre. Donna estuvo callada toda la conversación. Salí de allí y cerré la puerta, empecé a bajar por las escaleras, entonces escuché unos pasos detrás mía, era Donna.
-¿Qué haces aquí?- me paré en seco.
-¿De verdad vives con Harry?- me preguntó incrédula.
-¡Sí! ¿No te has enterado?- dije furiosa. Tenía 20 años y mis padres aún me regañaban.
-Ni siquiera yo estoy viviendo con Louis y nos casamos dentro de dos meses.- empezó a reír.- Por cierto, tenemos que ir a que te pruebes el vestido de dama de honor, Louis también tiene que llamar a Harry para que se lo pruebe, pero ahora que vivís juntos, se lo puedes decir.- sonrió maliciosamente, cosa que ignoré.
Los padres de Louis habían muerto cuando él apenas tenía 12 años, y había crecido junto a sus tía y su primo Harry. Entonces, Harry sería el que le acompañaría en el altar. Mientras que yo era una de las damas de honor.
-¿Y cuando es eso? Recuerda que el sábado tengo las pruebas y el miércoles dicen los resultados de a quién escogen.- dije enmarcando una ceja mientras bajaba por las escaleras.
-Pues entonces el martes, vamos el martes, ¿de acuerdo?- me giré en el portal del edificio.
-Está bien, pasaremos por allí el martes a las once y media, sed puntuales y estad listos.- se giró y subió las escaleras con rapidez. Se giró una vez más.- ¿Y ese collar? ¿Te lo ha regalado Harry?- bromeó.
-No estúpida, es un regalo de un amigo.- lo toqué, recordando su perfecto rostro.
-Pues no creo que a Harry le haga mucha gracia que lo lleves puesto.- se encogió de hombros y subió a toda prisa.

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