Me quedé mirándole, era completamente adorable viendo como intentaba consolarme. Él seguía hablando y hablando, aunque yo no lo estaba escuchando. Se veía tan tierno, preocupado por mí y mis sentimientos. Al final terminó y hubo un silencio sepulcral. Me había preguntado algo, mierda.
-Aún sigo queriendo llevar sandalias.- dije al fin, él empezó a reírse y yo también. Me subí a la tarima descalza mientras Harry me miraba.- ¿Te puedes poner a mi lado ahora?- dije con tono de niña pequeña. Él empezó a reírse con esa risa que hacía que mis oídos estuvieran en el paraíso y se puso a mi lado. Mucho mejor. Harry me sacaba uno tres centímetros, no eran muchos, pero los suficientes como para que yo me sintiera a gusto.
-¿Ves?- dije señalándonos de arriba abajo.- Así está mucho mejor.- sonreí satisfecha, el vestido era precioso.
-Me encanta ese vestido.-Harry me cogió de la mano, hizo un movimiento de tango y pegó nuestros pechos el uno contra el otro.
-Harry.- dije con un hilo de voz, tan bajito que parecía un pensamiento.-Por favor.
-Lo siento, me dejé llevar.- se apartó de mí, pero no me soltaba la mano. Carraspeé un poco, él miró nuestras manos entrelazadas y al instante las separó.- Dios, soy un estúpido.- empecé a reírme, era realmente adorable. A él se le contagió mi risa
Yo quería besarle tanto como él a mí, pero mi estúpido orgullo me lo impedía. Soy una completa idiota, y además, él lo intenta todo, y funciona, pero no lo digo ni me dejo. Lo dejo en ridículo cuando no le beso, él lo intenta y lo intenta y yo lo vuelvo a rechazar. Cualquiera que supiera lo que estaba haciendo me cogía de los pelos para que reaccionara. Harry tenía metidas las manos en los bolsillo, mirando la comodidad de su traje.
-Será mejor que nos cambiemos.- le dije sonriente, quería ser muy muy agradable con él, aunque tuviera que luchar contra mi personalidad.
-Tienes razón.- sonrió, pero era una sonrisa falsa y se metió en el probador.
Suspiré en bajo, para que nadie me oyera. Qué manera de cagarla Abbie, ¿por favor? ¿Por favor no me beses aunque lo estoy deseando? Estúpida. Cerré la cortina bruscamente, los tacones estaban allí. Me encantaban, pero no el resultado que daban, me los puse otra vez. Me miré en el espejo, quedaban al dedillo con el vestido. Con Kurt no tenía que preocuparme de esas cosas, él medía 1,95 así que no importaba que tacones cogiese. ¿Estaba comparando a Kurt con Harry? ¿Prefería llevar unos tacones y que me pegara? 'Estás loca Abbie Jones', me dije para mis adentros.
-¿Te queda mucho?- escuché la voz de Harry fuera.
-No, no, ya salgo.- no me había quitado nada, mierda. Me quité los tacones y el vestido, por poco lo parto. Me puse la camiseta, y después de saltito en saltito el pantalón. Me puse el gorro y salí descalza, y me puse las sandalias sentada en la tarima, Harry me miraba sonriente.
-¿Podrías alcanzarme la funda del vestido?- dije mirando mis sandalias.
-Claro, claro.- parecía que lo había sacado de sus pensamientos y entró en el probador a dármelo.
-Gracias.- me levanté y le di un beso en la mejilla. Serían alucinaciones mías, pero juraría que se había sonrojado.
La dependienta cogió nuestras fundas y las guardó en un armario con los demás encargos. Los cuatro nos fuimos fuera.
-Abbie, hueles a..- hizo con la nariz el movimiento de un conejo.- Hombre.
-Es que en la casa de Harry solo hay geles de hombre, y ayer me tuve que duchar, como es normal.- dije entrando en el coche.
-Louis, vamos al centro comercial.
-Pero antes nos dejarás en casa ¿no?- pregunté temiendo su respuesta.
-No.- Donna ni siquiera se volvía.
-Donna, papá viene a las cinco y media, llévame a nuestra casa.- decía por Harry y por mí, ya que llamarla 'mi casa' no me parecía correcto.
-He dicho no.- dijo más rígida en su asiento.
-Tengo veinte años, ya no soy tan pequeña, Louis, dile algo.- él y Harry se estaban riendo de nuestra pelea.
-No te preocupes, Donna terminará pronto en el centro comercial.- Donna soltó un JÁ, pero Louis me guiñó el ojo por el espejo. Menos mal que lo tenía de cuñado.
A los minutos llegamos a casa, Donna se puso como una furia, pero Louis sabía como calmarla. Se fueron y nos dejaron a Harry y a mí, de nuevo solos.
-Tenemos que preparar muchas cosas si queremos que te quedes.- dijo Harry cogiéndome del hombro.
-Tienes razón, manos a la obra.- entramos a la casa.
Harry arreglaba el sofá y yo le puse una mantel a la mesilla de al lado. Miré el reloj, eran las tres, hora de comer.
-Será mejor que comamos ahora.- dije yendo a la mesa.
-Sí, me muero de hambre.
-Hay pizza congelada, ¿comemos eso?- dije abriendo el frigorífico.
-Está bien.- se sentó, dejándome a mí que la hiciera.
La metí en el pequeño hornito, a esperar que se hiciera, unos cinco minutos.
-Nada de guarradas.- dije volviéndome.
-¿Qué?- me miraba divertido y apunto de empezarse a reír, era como si el simple sonido de mi voz le hiciera gracia.
-No sé, simplemente, nada de guarradas.- dije sonriendo por su reacción.
-Me lo apuntaré.- dijo haciendo como el que escribía en una libretita.- Oye, ¿que le gusta a tu padre?- me preguntó muy interesado.
-Somos muy parecidos, así que piensa en lo que me molestaría a mí. No te preocupes por eso.- abrí el hornito para ver como iban.
-Entonces le molesta todo.- dijo riendo.
Me volví y fruncí el ceño, esta vez fingiendo estar enfadada. Él se reía más fuerte y se me contagió esa risa tan angelical.
-Pues entonces, ten cuidado.- dije aún riéndome.
-Vale, vale, lo tendré.- dijo dejando de reír, simplemente mirándome.
-¡PLIN!- sonó la alarma del hornito.
Saqué las pizzas y las puse en la mesa, nos la comimos rápidamente, sin hablar, no sé porque teníamos tanta hambre. Cuando terminamos, se levantó y echó el plato al fregadero. Yo me estiré en mi silla, y me di el permiso para bostezar. El timbre sonó, los dos nos volvimos a mirar a la puerta.
-¿Qué? ¿Ya? ¿Tan pronto?- dije preocupada.
-Eso parece.- Harry parecía tranquilo, como siempre. Abrió la puerta y le dio un fuerte apretón de manos a mi padre.
-Buenas tardes.- escuché a mi padre.
-Lo mismo digo, Sr Jones.- escuché la voz de Harry.
-¿Cómo te llamas?- ya empezaba su cuestionario.
-Harry, Harry Styles, señor.- dijo con su voz aterciopelada.
Por fin pude reaccionar y levantarme de mi silla.
-¡Papá! Has llegado algo temprano, apenas son las cuatro.- le di dos besos.
-Sí, es que, después iba a hacer unas cosas, ya sabes..
-Papá, a quien quieres engañar, sé que a las cinco y media es el partido de los Miami contra Timberwolves.- dije cruzando los brazos.
-Está bien, me has pillado.- se sentó en el sofá y se puso mirar a su alrededor.- Cariño, ¿nos puedes dejar a solas?- mi padre me miraba enmarcando una ceja.
-¿Qué? ¿Por qué?- me empecé a reír nerviosa, ¿de que quería hablar?
-Abbie..- me replicó.
-Vale, vale, ya me voy.- abrí la puerta y lo último que vi fue a Harry sentarse al lado de mi padre.
Es una caca, lo siento :C
ResponderEliminarNo lo es por cierto soy (proud_97 en Twitter :3 ) a mi me gusta mucho! Deberías seguirla :]
ResponderEliminarNo te preocupes cielo, la voy a seguir sea lo mierda que sea jajaja:)
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