lunes, 15 de julio de 2013

Capítulo XXXIII ~

-¿Qué? No, sólo lo conozco de hace unas horas, es simpático y guapo, pero ya está.- respondí mientras me desataba mis zapatillas.
-¿Y si lo conocieras de más?- menudo cuestionario.
-Adiós Abbie, nos vemos el lunes.- gritó Josh desde lo lejos, saliendo del pabellón.
-Adiós Josh.- moví la mano para despedirlo hasta que desapareció de mi vista. 
-Parece mentira que estuvieras conmigo cuando lo de los tacones, Harry.- reí levemente y de mi bolsa saqué unas chanclas de playa.- ¿Has visto lo bajito que es?- Harry comenzó a reírse.- No es que sea malo, pero, si va a ser mi novio, pues me gustaría que fuera más alto o igual que yo. Un capricho mío.- dije levantándome y cogiendo mi bolsa, Harry se dio por satisfecho con mi respuesta y se levantó sonriente.- Pero siempre puede haber una excepción.- murmuré lo suficientemente alto como para que se enterara y frunciera el ceño. Me reí bajito, pero él no replicó. 
No comí apenas nada desde ese día hasta el lunes que daban los resultados, me moría de los nervios. Harry me obligó a comer varias veces, pero no sirvió de nada, todo lo que comía lo vomitaba, me iba a volver bulímica. Creo que hasta perdí unos kilos. La mañana del lunes llegó y sorprendentemente, me levanté a las siete de la mañana, Harry no trabajaba, ya que el domingo se había llevado toda la noche allí con el partido de fútbol nadie se iba a su casa. Fui sigilosamente hasta su cuarto, abrí la puerta y lo vi todo desparramado por su cama, roncando y con las sábanas en el suelo, no pude evitar soltar una sonrisita. Como pude, me tumbé a su lado, mi pensamiento era despertarlo, pero preferí no hacerlo. La lista de admisión salía a las diez y media, así que me recosté un poco a su lado, y me quedé dormida con el olor a AXE que desprendía. A las ocho y media, mágicamente, me volví a despertar. Lo tapé un poco con la sábana, y me di el lujo de besar su frente, abrió los ojos, confuso por notar mis labios carnosos en su frente. 
-Shh, duérmete, todo va bien.- dije volviéndolo a tapar.
Él obedeció y se recostó, el pobre estaba agotado de anoche. Cerré su puerta y me fui a vestir, me puse esto:

Me recogí el pelo en una cola alta, y después la trencé en una trenza de dos cabos, de espigas. Tosté una rebanada de pan y después la unté en Nutella, me la comí en un santiamén. Dejé el paquete de pan y la Nutella al lado del tostador, para cuando se levantara Harry. Cogí una nota y un bolígrafo y empecé a escribir:
''Harry, me voy al pabellón para ver la lista de admisión, no te preocupes, volveré pronto.
                                                                    Buenos días dormilón, Abbie. ''

Desde que Harry tuvo esa charla con mi padre, se preocupaba de cada uno de mis movimientos, era verdad eso de que se había vuelto mi padre versión 2. Salí, eran las nueve menos cinco, tenía tiempo suficiente como para andar tranquila. Llegué a las diez y veinticinco, allí no había nada ni nadie. Esperé, hasta que a las diez y media Josh, llegó con unos papeles en la mano. Me sonrió y colocó uno de los folios en el gran tablón de corcho que había. Él se apartó para que pudiera leerlo. Comencé a leerlo, nerviosa, 'Gracias por vuestro gran esfuerzo el otro día bla bla bla, bla bla bla.' Por fin salían los nombres, había seis chicas, crucé los dedos. Comencé a leer, cada nombre que leía y no era el mío, más lo iba asumiendo. Hasta que en el último ponía: Jones, Abbie. Di un grito de alegría y comencé a saltar de la emoción, Josh se reía fui hacia él y le di un gran abrazo.
-Enhorabuena.- dijo entre risas por mi comportamiento.
Harry llegó y nos vio abrazados (escena que se vería ridícula desde fuera debido que le sacaba unas dos cabezas), frunció el ceño y cruzó los brazos, no se lo eché en cuenta y corrí hacia él.
-¡Harry, he entrado, he entrado!- decía sin parar. 
Él hizo que me besaba, cuando en realidad, solo rozó con sus carnosos labios mi comisura. Josh, retiró su mirada sonriente a otro sitio. ¿Estaba marcando territorio como un animal?
-Me voy, enhorabuena de nuevo. Nos vemos esta noche en el aeropuerto a las 4 de la madrugada.- dijo fingiendo una sonrisa y se fue.
Enmarqué una ceja, apartándome de Harry. ¿Por qué había hecho eso?
-Me dijiste que no te gustaba.- dijo serio.
-¡Y es así! Sólo le he dado un abrazo de la alegría que me ha dado que me escogieran, ¿no puedo darle un abrazo a quién yo quiera?- él intentó sonreír, y vi como me quería felicitar.- Me has tratado como a un pedazo de carne, marcando tu territorio fingiendo un beso. ¿Por qué me tratas así?- pregunté indignada.
-Tú no lo comprenderías.- dijo dándome la espalda.
-¡Pues prueba a ver!- le dije mientras la chica temerosa de la camiseta de los celtics entraba.
-¡Tu padre me advirtió que si salías con algún otro idiota, incluido yo, haría lo que fuera para que no te viera más en mi vida! Pero ¿sabes? Eso estaría bien.- se fue. 
Empecé a llorar, la chica me miraba sin saber que hacer, vi que sus ojos también brillaban, caí en la cuenta de que ella tampoco había entrado. De las que conocía, solo estaba Erica en la lista de admisión. Valerie entró por la puerta del pabellón, ¡Valerie, ella tampoco había entrado!


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