-¿Qué pasa?- Harry se levantó, intentando ayudarme a salir de mi confusión.
-No, esto no puede pasar.- me repetía a mí misma.
-¿Qué no puede pasar?- Harry se acercaba cada vez más, igual de lo nerviosa que me ponía.
-Lo nuestro Harry.- dije como si fuera obvio.- No estoy preparada, ahora no.- Era cierto, no estaba preparada, tenía que asimilar todo aquello.
-Lo comprendo.
-Es que tú no lo comprendes Harry...-me paré en seco. ¿Acababa de decir que lo comprendía?- ¿Qué acabas de decir?- enmarqué una ceja ante mi asombro.
-Lo comprendo Abbie. Comprendo que necesitas tiempo.- me acarició una mejilla para tranquilizarme.- Te estaré esperando para cuando lo estés.- me guiñó un ojo y se sentó a la mesa.- Vamos a comer, que me tengo que ir a trabajar dentro de una hora.
No lo podía creer. ¡Qué ricura dios mío! Me comprendía y me iba a esperar, él, un chico que podría tener a cualquiera cuando quisiera. Qué coño estaba haciendo, ¡dile que sí quieres estar con él! No, no, no. No estaba lista para estar con alguien tan.. perfecto como él. '¿Pero te estás escuchando?' me decía una y otra vez. Pero que escusa más estúpida. ¿Demasiado perfecto? La verdad, lo era. ¿Sería ese el motivo por el que lo dejó su novia? No había otro. De verdad, tenía al chico más guapo y encantador que había visto nunca delante mía, esperándome para comer después de habernos besado y yo le había dicho que necesitaba tiempo. Tiempo para darme cuenta de lo estúpida que era. Pero ahora no iba a decirle que cambiaba de opinión, quedaría como una estúpida.
-¿Vienes o como solo?- dijo metiendo el tenedor en su plato de pasta. En serio, necesitaba saber como hacía para olvidarse de todo.
-Sí, claro. Ya voy.- me senté en la mesa en frente de él, y me eché en un vaso agua. Di un trago.
Él me miraba atentamente, lo notaba, pero no era capaz de mirarle a él. El sábado iría a la prueba, si me cogían, tenía que ir a Londres. Si saliera con él, lo tendría que dejar aquí solo durante dos meses, que son los que quedaban para la boda. ¡La boda! Tenía que decirle a Harry que el martes, es decir, mañana, teníamos que ir a probarnos los trajes y después mi padre vendría a la hora del café.
-Harry.- dije con tono seco.
-¿Sí?- se metió el tenedor lleno de pasta en la boca.
-Se me olvidó decirte que Donna.- tenía toda su atención, me empezaba a incomodar. Volvió a mirar al plato y me sentí mejor.- Quería que mañana fuéramos a probarnos los trajes que había elegido.
-¿También mañana?- dijo con la boca llena, no pude evitar sonreír.
-Sí, mi padre vendrá a la hora del café. Donna y Louis vendrán a las once y media mañana, ¿te parece bien?- esta vez fui yo la que se metió la pasta en la boca.
-Sí, sí, perfecto.- dijo atento a su plato.
En la comida seguimos hablando de nosotros, procurando no volvernos a besar. Hasta que hubo un momento de silencio, que Harry rompió.
-Me lo devolviste.- dijo poniendo los platos y los vasos en el fregadero.
-¿El qué?- pregunté, de verdad no sabía a que se refería.
-Al beso, sé que no quieres que hablemos del tema, pero me lo devolviste. Pero quiero saber que tengo una posibilidad si te espero o simplemente no tengo ninguna.- se apoyó con un brazo en el fregadero y el otro lo puso de manera de jarra.
-Harry yo...- me quedé completamente el blanco y Kurt me ayudó.- Claro que saldría contigo, pero es que acabo de salir de una relación, no sé si tendré que irme a Londres... creía que lo comprendías.- abrí el grifo para empezar a fregar.
-Eso era lo que quería oír.- sonrió y me ayudó a fregar.
Estuvimos en silencio todo el tiempo, terminamos de fregar y Harry miró su reloj.
-Bueno, es hora de irme, nos vemos a la noche.- me hizo un gesto con la mano y se fue.
Estuvimos en silencio todo el tiempo, terminamos de fregar y Harry miró su reloj.
-Bueno, es hora de irme, nos vemos a la noche.- me hizo un gesto con la mano y se fue.
-Hasta la noche.- tenía la manía de despedirme cuando no me escuchaba.
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