-¿Puedo beber más zumo?- Daisy movía los pies hacia delante y hacia atrás, ya que aún no llegaba al suelo desde el sofá.
-Claro, claro, la botella está en el frigorífico.- Harry le dio un empujoncito en la espalda para que se bajara y se movió delicadamente a mi lado, poniéndose a la misma distancia que antes. Esta vez, la que se acercaba era yo, pero Daisy nos volvió a interrumpir.
-¡Harry! ¡No llego! ¡Acércamelo tú!- Daisy daba saltitos para llegar al estante más alto del frigorífico.
-¿No puedes esperar un segundo?- ninguno de los dos nos apartábamos, podía oler su aliento a olor de alcohol. ¿Había estado bebiendo?
-¡No! ¡Ven!- Daisy seguía saltando.
-Ya voy.- Harry se levantó y resopló. Se giró a mí y levantó el dedo índice, indicándome que lo esperara un segundo.
Reí, y me levanté del sofá en el que estaba sentada, algo aturdida. Llegué a la barra de la cocina, mirando mi alrededor. Todo estaba hecho un desastre, reí para mis adentros.
-¿Quieres un poco?- no esperó a mi respuesta y puso un vaso delante mía y lo comenzó a llenar.
-Sí, gracias.- respondí con cortesía.
-¿Puedo preguntarte a dónde vas con esas maletas?- dijo como quién no quiere la cosa, llenando el vaso.
-Me han expulsado.- Harry enmarcó una ceja mientras cerraba la botella de zumo.- Me peleé con Noe a puñetazos y jalones de pelo.- jugué con el borde del vaso con mis dedos.
-¿En serio?- Harry comenzó a reírse, cerrando la puerta del frigorífico.
-¿Le pegaste a tu amiga?- dijo Daisy con el bigote lleno de zumo.
-No era mi amiga cielo.- le sonreí y le limpié el zumo con una servilleta.- Pero tú nunca lo hagas, sea tu amiga o no.
-¿Y dónde piensas ir ahora?- Harry puso las palmas de las manos sobre la mesa, mirándome con una sonrisa pícara.
-No lo sé.- bebí un trago del zumo, y suspiré.- También tengo que buscar trabajo.
-Harry, deja que se quede aquí.- dijo Daisy hasta ahora callada. Harry apartó la vista de mí y la miró sonriente.- Sí, donde yo me quedo algunas noches.
-¿Qué dices?- Harry me miró haciendo un gesto con la cabeza para referirse a lo que había dicho Daisy.
-¿Quedarme aquí y aprovecharme de tu sueldo? Suena bien.- me rasqué la barbilla con ironía, haciendo que Daisy se riera. Se me contagió la risa.- No podría aceptarlo Harry.- bebí otro sorbito del zumo.
-Vamos, además, te podría conseguir trabajo en el mismo sitio que yo.- vio que me lo estaba pensando.- Vamos, no me digas que no.
-Está bien, pero no sé como te voy a pagar esto.- me levanté del taburete.
-Yo sé mil y una maneras.- se mordió el labio inferior haciendo que miles de mariposas revolotearan en mi estómago.
-¡Harry!- repliqué, aunque no me molestó el comentario.
-¿Dónde vas?- me seguía por los pasillos y se dio el permiso para agarrarme de la cintura.
-Donde vas tú con esas manos.- se las aparté con las mías, poniendo los ojos en blanco debido a lo que me recorría todo el cuerpo.- Busco mis maletas.
-Las dejé en el cuarto de invitados, no te iba a dejar irte esta noche con la bajada de tensión que te entró esta tarde amor.- puso su cabeza sobre mi hombro, haciendo que me estremeciera.
¿Amor? ¿A qué estaba jugando aquel chico? Por la mañana, te odio, por la tarde, amor. Borré aquello de mi cabeza, recuerda, borrón y cuenta nueva.
-No me llames amor.- me limité a decir, con tono seco por acordarme de lo sucedido en el restaurante.
-¿Te llamo cariño entonces?- bromeó con una sonrisa.
Fruncí el ceño y empezó a reír con esa sonrisa tan angelical suya. Lo miraba, sin poder evitar sonreír, me traía loca. Cuando pudo articular una palabra se acercó a mi oído.
-Te dije que cuando fruncías el ceño me parecías muy guapa, deja de hacerlo o no podré resistirme...- no terminó la frase y abrió la puerta de la que parecía mi habitación.
-Harry Styles, ¿estás ebrio?- pregunté enmarcando una ceja, apoyándome en el quicio de la puerta con los brazos cruzados.
-Quizás, un poco, quién sabe.- se acercaba más y más a mí, cogiéndome de la cintura.
-¡Shirley me llama, hasta mañana Harry!- se escuchó un portazo al otro lado del pasillo, Daisy se había ido.
-Harry, para.- le dije, sin conseguir que entrara en razón.
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