viernes, 12 de julio de 2013

Capítulo XXXII ~

Por fin llegó mi turno, yo era la última. Había un muchacho más o menos de mi edad sentado frente a un pequeño ordenador, supongo que metiendo todos los datos, ni siquiera se había parado a mirarme. Se veía que era bajito, aunque estuviera sentado; pero estaba bien fuerte, incluso se podría decir que tenía la misma musculatura que Kurt, y eso ya era decir. Su pelo era moreno, del mismo tono que sus ojos. Su tez era pálida.
-Nombre.- dijo con tono frío y seco.
-Abbie Jones.- respondí, cohibida por su carácter.
-Equipo.- al escuchar mi voz, levantó la mirada y en su cara se formó una sonrisa algo extraña pero encantadora, y me sonrojé un poco.
-Ninguno.- respondí mirando a las gradas para mirar a Harry que me miraba atentamente, haciendo que aquel muchacho también.
-¿Es tu novio?- preguntó mientras escribía algo en su ordenador.
-¿Eso también lo preguntan en la ficha?- dije sonriendo levemente, haciendo que él se riera con total naturalidad y dejara ese carácter frío.
-No, era que yo lo quería saber.- respondió acomodándose en su silla.
-¡Hutcherson, date prisa qué tenemos que empezar!- gritó una mujer con los biceps marcados.
-¡Ya voy!- contestó él.- ¿Altura?- dijo ahora más amable.
-Metro ochenta.- dije soltando un suspiro.
-¿Qué pasa? ¿Quieres ser más alta?- dijo divertido mientras introducía los números.
-Al revés- dije desanimada acordándome del día de los tacones.
-Bueno, pero eso no tiene arreglo.- dijo intentando mostrar empatía.- ¿Teléfono de contacto?- dudé un momento en si venía en la ficha o era una pregunta pero finalmente respondí.
-La última pregunta, ¿alguna enfermedad o lesión grave?
-Mmmm, pues lesión grave ninguna. Y enfermedad tengo espasmos.- contesté con total naturalidad.
-¿Espasmos?- preguntó enmarcando una ceja.
-Sí, espasmos. Los bronquios se cierran y no pasa el aire y te asfixias, necesito un inhalador cuando me pasa eso, que es casi nunca.- respondí con total profesionalidad.
-Tengo que estar más informado.- dijo soltando una carcajada.
-Deberías.- le dirigí una sonrisa y me levanté para ir con las demás que ya habían empezado a calentar. 
Miré a Harry que mataba con la mirada a aquel chico que se apellidaba Hutcherson. Qué celoso era, pero me encantaba. 
-Chicas, yo soy la entrenadora Davis y él es el preparador físico Hutcherson, pero para abreviar, Hutch.- dijo la mujer de grandes bíceps señalando al muchacho de recogida de datos, al que miré cuando lo presentó. Vi que me estaba mirando, y al mirarle yo, apartó la vista sonriente. 
El entrenamiento empezó con unos sencillos calentamientos, en el que la entrenadora Davis nos miraba desafiante, intentando intimidarnos. Pero yo ya sabía donde me metía y quería ver quien tenía madera y sabía resistir a grandes presiones, así que su mirada no me intimidó lo más mínimo. Miré a Valerie, que también tenía controlada la situación. Pero había una chica vestida de los Celtics que no lo llevaba tan bien. Se veía como su corazón se agitaba, y suspiraba varias veces seguidas de los nervios. Estaba claro que si no lo hacía perfecto en los ejercicios iba fuera, ya que la entrenadora ya le tenía fichada de 'cagueta'. Los ejercicios empezaron, miré a Harry para tener la seguridad necesaria, me sonrió y me sentí con todas las fuerzas del mundo para bordarlo. Me fijé en la competencia, entre ellas estaba Erica, seguro que era una de las que entraba. Un ejercicio tras otro, sentía como me iba ganando a la entrenadora Davis. Para mí que los estaba haciendo bien, pero no sabía como se veían desde fuera. Hutcherson nos miraba sentados en un banquillo rellenando más cosas en el ordenador, de vez en cuando, notaba su mirada encima mía. Los ejercicios terminaron y la entrenadora nos felicitó por nuestra entrega y esfuerzo. Después se fue dejando a Hutcherson los estiramientos.
-¿Todas sabéis los estiramientos principales verdad?- todas asentimos.- Pues empezad, creo que ya no sois cadetes como para que os tenga que estar ayudando.- bromeó y todas rieron con aquella broma del chico tan mono, menos yo. 
Estaba demasiado distraída mirando a Harry como para reírme de aquella broma tan tonta. Harry miraba una foto antiquísima de dos hombres en el salto inicial, la verdad, era una buena foto. Unos escasos rayos de luz entraban por una ventanita, dando en el perfecto rostro de Harry, haciéndolo parecer un ángel. 
-Intenta estirar un poco más la pierna.- escuché una voz a mi espalda que me sobresaltó y sacó de mis pensamientos, era Hutcherson.
-¿Eh? Ah, me has asustado Hutcherson. Gracias.- dije intentando hacerle caso y estirar un poco más la pierna.
-Puedes llamarme Josh cuando no esté cerca Davis.- dijo con una sonrisa.
-Lo tendré en cuenta.- dije devolviendole la sonrisa, aunque un poco falsa, ya que me había quitado de vista a Harry.
-No olvidéis, el lunes ponemos la lista en la puerta de quien ha entrado, para el miércoles coger el avión para ir a Londres.- dijo apagando su ordenador y recogiendo sus cosas.
-¡Hutch, no olvides recoger los balones!- dijo Davis saliendo de polideportivo.
-Siempre me hace lo mismo.- dijo a regañadientes, nada más que lo entendí yo y no pude evitar soltar una risilla, haciendo que se girara a verme y sonriera levemente. Era un chico difícil de hacer sonreír. Salí de allí y me senté en una de las gradas, al lado de Harry, que me miraba mientras me quitaba las botas y me ponía unas chanclas de la playa. 
-Seguro que te vas a Londres, lo has hecho muy bien. Yo nunca sabría hacer eso que haces tú con un simple balón.- dijo señalando la canasta.
-Eso es cuestión de práctica.- reí.
-La cosa es que lo has bordado.
-Gracias.- no pude evitar ruborizarme. 
-¿Quién era ese?- preguntó como quién no quiere la cosa al cabo de dos minutos.
-¿Quién?
-El único tío que había ahí abajo.
-Ah, te refieres a Josh.- sabía desde un principio a quién se refería.
-¿Te gusta?- preguntó sin más rodeos.

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