-¡Mmmm!- intenté pedir ayuda, pero la cinta no me dejaba.
Esta muerta de miedo, ¿que quería aquel tipo de mí? ¿Pensaba en violarme? Era lo único que pasaba por mí. Se escuchó un portazo y entró un tipo corpulento, demasiado, apostaría a que era un culturista o algo de eso. El miedo se apoderaba de mí con cada paso que daba, empecé a llorar inmediatamente del miedo.
-¡Joe!- se escuchaba desde fuera. El nombre de mi pesadilla era Joe.
-¿¡Qué pasa!?- gritó él furioso, un hombre mucho más mayor entró en la gran habitación.- No sabía que tenías compañía.- me miró con una sonrisa maliciosa.
-Bajaba de un jet privado, seguro que tiene mucho dinero y pagan un gran rescate por ella.- dijo cerrando y abriendo la navaja.
Por dentro de mí suspiré de alivio, solo quería un dinero que no tenía. ¿Cómo se lo iba a explicar y hacer que me creyera? Aún estaba asustada y no podía parar de llorar. Donna, su gran día. Todo lo iba a fastidiar este mierda tío, si había alguna razón por la que no quería que me matara era porque iba a fastidiar el día de mi hermana. Se volvió a acercar puso las manos sobre las mías y una vena de la frente se le comenzó a hinchar. Me arrancó la cinta de la boca de un tirón, haciendo que llorara aún más del dolor, se me había quedado la parte de la boca en carne viva.
-¡Dónde está tu móvil!- me gritó y yo lloré más.- ¡He dicho que donde está!- volvió a gritar y yo le di una patada en su entrepierna, haciendo que sacara su navaja.
-Joe, Joe, esto se hace así.- el anciano lo apartó y se puso en cuclillas para mirarme a los ojos.- Preciosa, ¿me podrías dar tu móvil?- su voz hizo que parara de llorar para estremecerme de miedo.
-No tengo dinero.- logré contestar.
-¿Cómo que no, hermosa?- preguntó sonriendo.
-No, no tengo más. Utilicé todo mi dinero para pagar el jet y llegar rápido aquí.- contuve las lágrimas para intentar hacerme la fuerte.
-Mmm, ¿por qué debería de creerte?
-Porque es verdad, no miento.- dije con toda la claridad que pude.
-Pues no he corrido el riesgo de que nos siguiera la policía para nada.- dijo el tal Joe.- Vete Leonard, ya me encargo yo de la chica.- el anciano lo miró y después me miró a mí, parecía sentir lástima de verdad.
-Te creo, y siento mucho que tengas que pasar por esto preciosa.- me susurró al oído y se marchó.
El tal Joe, se sacó la camiseta al ver que Leonard ya no estaba en la sala. Los músculos resplandecían bajo la tenue luz del lugar, que asco. Me volvió a poner la cinta en la boca y bloqueó mis piernas para que no le volviera a dar. Levantó la falda de mi vestido y se bajó la cremallera de sus pantalones, empecé a llorar. Cuando ya estaba en boxes, la puerta se fue abajo y unos diez policías armados entraron apuntándole con sus armas. Pude ver a Harry asomandose por la puerta mientras uno de los policías no le dejaba pasar, él gritaba, pero no le hacía caso.
-Apártese de la chica y levante las manos.- dijo al fin uno de los policías.
Joe se apartó riendo y levantó las manos tal y como le dijo el policía. Yo lloré de alegría de que al fin habían venido. Entonces me di cuenta de que Joe estaba loco, lloraba y reía a la vez mientras decía cosas estúpidas. La mitad de los policía lo llevó al coche debido a su gran musculatura. Harry esquivó a los guardias y corrió hacia mí. Me quitó la cinta de los tobillos y la de las muñecas mientras lloraba, ¿por qué el lloraba también? Después me miro a mis ojos brillantes y llorosos, que eran exactamente igual que los suyos. Me quitó suavemente la cinta de la boca, y al ver mi cara en carne viva, lloró aún más. Me lancé hacia él, en un abrazo que yo nunca quise que terminara. Unos policías nos obligaron a subir a otro coche patrulla para dar datos. Harry había dejado de llorar, pero yo no podía, aquel momento no se me borraba de la cabeza. Dejé caer mi cabeza sobre su hombro.
-Sh, sh, todo pasó ya Abbie.- me decía una y otra vez, pero eso no hacía que yo dejara de llorar.
-La boda de Donna.- dije entre sollozos y después me señalé la cara.
-Es increíble que pasándote lo que te ha pasado solo pienses en tu hermana.- me sonrió y besó mi cabeza.- Aún queda tiempo, no te preocupes, estaremos listos.- me quedé mirándole, era tan perfecto.
Llegamos a la comisaría y nos hicieron sentarnos a esperar para hacernos el interrogatorio. Una muchacha llegó al fin y dijo mi nombre, me levanté y Harry me aguantó la mano para que me volviera a sentar.
-Un segundo.- le dijo Harry a la policía, ella volvió a su oficina.- Abbie..- suspiró.- No sé por donde empezar.. Lo siento, siento haberte dicho eso el día en que entraste en las Cheshire Jets, pero el hecho de que otro tipo te tocara y que podría hacerte suya me volvía loco. Espero que me puedas perdonar, cuando Donna me llamó para venir a recogerte, pensé en miles de cosas, en tu reacción, en todo. Y cuando vi que ese hombre te secuestraba, me morí por dentro, no sabría si te volvería a ver, si estarías bien, me morí de miedo.- comenzó a llorar.- Y cuando te encontré abierta de piernas delante de ese hombre y llorando, no sabes lo que me entró por el cuerpo, me sentí el peor hombre del mundo. Lo siento, de verdad, y el momento en el que me abrazaste, yo...- dejó de hablar. y siguió llorando.
Yo me quedé mirandolo, tenía mucho que asimilar de su disculpa.
-Di algo.- empezó a reír mientras seguía llorando.
Lo miré y lo supe mejor que nunca, miré sus labios y me lancé a ellos. Nuestros labios entraron en contacto, después de haberse añorado tanto tiempo. Al fin él respondió a mi beso permitiendo que nuestras lenguas también entraran en contacto. Nuestros labios se fusionaron en uno haciendo que millones de mariposas volaran en mi estómago. Todos los policías comenzaron a aplaudir e inclusos algunos presos que llegaban. Me aparté de él debido a la falta de oxígeno y le miré sonriente y jadeante. Él me miró sonriente y me volvió a besar, pero ese beso sabía a despedida. La policía me volvió a llamar, yo acaricié uno de sus rizos y me fui dentro a empezar el interrogatorio.
-¿Qué pasó?- preguntó directamente la policía. Cogí aire y empecé a hablar.
-Había comprado un jet privado para llegar aquí porque no quería esperar más a ver a mi hermana, hoy es su boda.
-¿A qué hora?- me interrumpió.
-A las once y media.
-Son las diez menos cuarto, te dará tiempo llegar.- sonrió.
-Bueno, como decía, salí del jet y un hombre me cogió de la cintura y me llevó a otro sitio. Le di golpetazos en la espalda para que me soltara, pero me golpeó la cabeza y me desmayé.- volví a coger aire.- Cuando me desperté, estaba en una sala inmensa y oscura y aquel hombre volvió a aparecer. Creía que tenía mucho dinero porque había comprado el jet, pero me gasté todo mi sueldo en él, no tengo nada ahora mismo. Me amenazó incluso con una navaja para que le diera mi móvil para pedir un rescate. Cuando al fin me creyó, dijo que no me había secuestrado para nada, se desnudó y vosotros entrasteis.- decidí no decir nada de aquel Leonard.
Vi a Harry en otra oficina, ya que estas eran de paredes de cristal y se veía a través de ellas. Hablaba muy serio con otro policía, con la mirada perdida en el suelo.
-Bueno, Abbie Jones, puede irse, su hermana la está esperando fuera. Dense prisa.- sonrió.
wow, wow, y wow. No tengo palabras. Que fuerte! Jajajaj estoy flipando, no me puedo creer que haya pasado eso *-* Lo bueno es que Harry y Abbie ya estan bien ueueue A ver que pasa ahora askdfgkfjh Ah, y gracias por subir cap casi cada dia :)Besooooos <3
ResponderEliminarAyfigshdjowsa, muchas gracias cielo :)
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